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2016/03/11

La coincineración no es una alternativa a la incineración

Hemos visto los titulares de prensa relativos al nuevo Plan Integrado de Gestión de Residuos de Navarra, (PIGRN 2025). Se ve el interés de querer resaltar que en él se descarta la incineración como opción para el tratamiento de los residuos ¿Pero sucede eso realmente?

En los tiempos de debate y discusión del anterior PIGRN nos machacaban con la idea de que la incineradora era una alternativa infinitamente mejor que el vertedero. Los pro incineradores destacaban las bondades de extraer el valor energético de los residuos. Decían que mejor que tirarlos al vertedero era pegarles fuego en una Planta de Valorización Energética, que es como se llama a la incineradora, y así  producir electricidad. Con todas las garantías claro; con las más avanzadas tecnologías y sistemas de filtros modernos que no producirían daños ambientales ni de salud.

A pesar de todo, aquella historia no coló. Instituciones, todos los partidos políticos, movimientos sociales, consorcios de desarrollo, etc., se opusieron con rotundidad a aquella aberración.
Y se descartó la incineradora. Ahora lo volvemos a ver en los titulares. Todos los responsables políticos de todas las épocas han capitalizado ese titular. Pero por desgracia, ni antes, ni ahora, se ha descartado la forma más peligrosa de incineración de residuos: la coincineración.

La coincineración es quemar los residuos utilizándolos como “combustibles” para supuestamente aprovechar su valor energético en un determinado proceso de producción, como puede ser la fabricación de cemento u otros.

Aunque la coincineración está, en principio, sujeta al mismo régimen de emisiones que la incineración (lo cual ya debería constituir un motivo de alarma en aplicación de los mismos principios que guiaron la oposición a la incineradora y su posterior descarte), las empresas que la realizan tienen importantes exenciones en sus límites de emisión, puesto que no es su actividad principal y en sus instalaciones se realiza otro proceso productivo. En definitiva, emiten una mayor carga de peligrosísimos contaminantes que una incineradora o Planta de Valorización Energética moderna como la felizmente descartada.
Una cementera, donde se puede coincinerar, emite del orden de 30 veces más volumen de gases que una incineradora y tiene una alta capacidad para quemar residuos. Por poner un ejemplo cercano en cuanto a la propiedad, la cementera de Pórtland (FCC) de Alcalá de Guadaira (Sevilla), de similar capacidad de producción que la de Olazti, ha solicitado y obtenido permiso para quemar 292000t de residuos.

Desde la Plataforma 3Mugak Batera llevamos muchos años de lucha en contra de la incineración (coincineración) en la cementera de Pórtland de Olazti. Y hemos advertido de las consecuencias que para la salud de las personas, para el medio ambiente, y para los recursos de las zonas afectadas, esa práctica conlleva.

Existen otras cuestiones en torno a la coincineración que los responsables políticos, sobre los que recae la responsabilidad de ofrecer alternativas más respetuosas con la vida de las personas y el medio ambiente, deberían conocer antes de presentar como alternativa a la incineración, la coincineración.
La incineradora descartada debía respetar unas distancias de alejamiento a las poblaciones, acuíferos, parques naturales, enclaves turísticos etc. Nada de eso ocurriría con una empresa que, legalmente, y potencialmente de acuerdo con la vía que podría quedar abierta en el nuevo PIGRIN, podría convertir sus instalaciones (por ejemplo de producción de cemento si hablamos de Pórtland de Olazti), en instalaciones de coincineración. Podría hacerlo ¡¡ en la misma ubicación actual !!, es decir, a 400m del pueblo, tocando a los parques naturales de Urbasa-Andía, al pantano de Urdalur o al Nacedero del Urederra . Sólo porque realizaría una “coincineración” de residuos.


Es conocido el tremendo rechazo que suscitó en Sakana y otras zonas afectadas, el tema de la “coincineración” en la cementera de FCC, respaldado por el anterior gobierno de Navarra. Se aprobaron mociones de rechazo en todos los ayuntamientos y se dieron las mayores movilizaciones nunca antes vistas en la zona, secundadas por partidos (también por los que conforman el actual gobierno), sindicatos, agricultores y ganaderos, casas rurales, etc.

Resulta del todo increíble que, en el marco del nuevo plan de residuos surgido de un gobierno de cambio, tengamos que volver a debatir sobre la conveniencia o no de la “alternativa” de la coincineración, cuestión que nos dicen, ha quedado para el debate.

La coincineración no es una alternativa a la incineración, la diferencia consiste en que se cambia el nombre y las instalaciones, y se multiplica su peligrosidad. Habrá que buscar verdaderas alternativas a la incineración de los residuos.


Gorka Muñoz,  miembro de Hiru Mugak Batera Plataforma

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